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Blog misceláneo de Pablo Alemán (textos sujetos al derecho del autor)

miércoles, 12 de abril de 2017

9 de abril

Hace tiempo que no pongo ningún texto lírico. Debido al aniversario por la desaparición de mi padre, me decidí a escribir este texto, aunque los primeros versos estuvieron retumbando en mi mente durante días.

Aquí viene. Salud.

9 DE ABRIL 

Hay ausencias que descamisan
los riegos de la memoria;
hay golpes que son certeros
al tiempo en que doy la espalda.


Predica el poeta que el choque
es duro, infinito y ciego,
no obstante, quién es capaz
de dar aire a un océano
sin agua, sin sed, sin nada;


en qué momento se puede
abrir el trazo a elección,
y que el papel sea un ovillo
del que tirarte en abrazos.


No sé si ocupar sombras
en tierra donde pisaste
y hiciste barro a propósito
(el barro en ti es ausencia,
-repito-, ausencia en barro).


Y por mucho que amanezca
el día, me deshilacho
de ti, camisa hecha barro
que el tiempo deshace al sol.


(Pablo Alemán, 2017)

 (Fuente de la imagen: http://patrimoniumhispalense.com/es/espacio/antiquarium/ladrillo-con-huella-de-mano)

sábado, 25 de marzo de 2017

Azul y lluvia

Hola a todos; les pongo un microcuento que se leyó ayer en la radio autonómica. 

Un saludo.
Pablo




Azul y lluvia

A eso de la una de la madrugada me encontré por la calle de Triana bajo una suave llovizna que se atenuaba con la quietud de la noche. No muy lejos, un desconocido pintaba sobre una lámina algo que se difuminaba entre mis cejas; me acerqué y el hombre, sin mediar palabra, paró para entregarme sus trazos. Todo era añil y difuso como el cumpleaños de un niño. Al intentar preguntarle, desperté y, a pesar de estar dentro en mi cama, pasé el resto de la noche con algo de azul en mis ojos y lluvia en mi boca.

(Pablo Alemán, 2017)




(Foto: http://www.rumbo.es/hoteles/espana/las-palmas-de-gran-canaria/hotel-triana-comfort)

jueves, 2 de marzo de 2017

Arte que oxigena el tiempo

Hay libros que parten en dos el tiempo. Libros que marcan un antes y un después dentro de la historia de la literatura. Entre estos se encuentra uno al que no volvemos desde hace muchísimo tiempo. Hablo de La flores del mal de Charles Baudelaire.

Los que saben de literatura, los que la han estudiado, leído y saboreado, saben "qué es este libro" dentro del marco cultural y social de la época en que fue concebido. No solo se trata de un poemario al uso (creado y diseñador por primera vez como tal), sino que introdujo una nueva manera de escribir y de leer poesía y abrió todo un caudal de temas que, antes de su publicación, era inimaginable que salieran en un soneto, por muy satírico o jocoso que fuera.

Aquí, en un acto de rebeldía, se rompieron muchos moldes. De la mujer rubia, con el cuello blanco y los ojos azules se pasó a otro canon muy distinto, teniendo que ver con la vida del poeta ("A una dama criolla"). De escribir sobre la belleza se pasó a lo repugnante ("La carroña"). Del amor constante al amor efímero ("A una transeúnte"). De lo heterosexual a lo homosexual ("Mujeres condenadas"). De la actitud estoica sobre la vida a la alabanza de los placeres prohibidos . De la exaltación de lo cristiano se pasó a su propia negación ("Las letanías de Satán").

Dicho esto, fue normal que en 1857 pasase por la censura y que se le suprimiera seis poemas en su primera edición. Hay que entenderlo: Salió a la luz en medio de una sociedad decadente, marcada por el Positivismo decimonónico de aquel entonces, una especie de anquilosamiento de las clases sociales cuyas costumbres se fueron arraigando a través del tiempo y llegaron a afectar a un marco cultural que necesitaba necesariamente una renovación estética o, dicho metafóricamente, de abrir sus ventanas para oxigenar un cuarto que se iba llenando de moho, humedad y polvo sin que se dieran cuenta.

El libro, como les indico, fue censurado, pero, en el fondo, realizó su función: Partió el tiempo, cambió el mundo y con ello comenzó una renovación estética que ya se hacía necesaria. Queda como anécdota que, aún así, este poeta, este artista, quedó como un poeta maldito, un verdadero paria de la literatura universal que dejó una impronta inevitable para los futuros escritores de todos los rincones del planeta. 

Actualmente, en pleno siglo XXI, con 160 años de diferencia, habría que preguntarse, de cuestionarse, si Charles Baudelaire, con semenjante obra, sacudiría el polvo dentro de la sociedad actual. Si, con un poema transgresor como "La negación de San Pedro", vendría algún obispo a poner el grito en el cielo o movilizaría a un conjunto de abogados cristianos para amedrentar sus palabras.

Porque esta es una de las funcionalidades del Arte (entre las miles que pueden haber), la de oxigenar, darle empuje, crear algo distinto, replantearse lo establecido, lo anquilosado, aunque con ello se tenga que transgredir y romper sensibilidades dentro de su marco cultural y artístico, dentro de un foro permitido que cultive la creatividad pura.

Es llamativo cómo, si volvemos la vista, el Arte con mayúsculas y la Sociedad se separan en diferentes estapas históricas por las características mismas de ambas. Hablamos del Siglo de Oro junto a la decadencia de los últimos Austrias, de la poesía bequeriana y la narrativa galdosiana frente al convulso siglo XIX y la Edad de Plata que se contrapone a una España pobre, violenta y caciquil. 

Habría que cuestionarse (menudo preguntón estoy hecho) qué le ocurre a veces a nuestra sociedad para que no sea tan tolerante y que muestren reacciones que pertenezcan más bien al siglo pasado y, quizás, al XIX. Qué pasa cuando, en una Gala de Carnaval (muy por debajo de la transcendencia baudeleriana), se rasguen las vestiduras al observar a un participante que, haciendo gala de su creatividad, use motivos religiosos para realizar su arte, su transgresión. 

Por que, sí, el Cristianismo es una religión y, como tal, todos tenemos derecho a procesarla con respecto y dignidad, pero no hay que olvidar que ésta también es una fuente cultural expuesta a su interpretación y crear sobre ella artísticamente, tanto o igual como cualquier tipo de mitología o religión habida y por haber. 

Y cuando hablamos de crear, lo decimos con la palabra libertad de manera implícita ya que esa es una de las cualidades del Arte, independientemente de la fe que procese el artista (esperen, he de decirles que los participantes de la Gala Drag realizaron, y realizan arte, sea comprendido o no).

No se llega a entender cómo es posible que nos sintamos dañados ante la aparición de una "virgen drag" cuando hay que comprender que su devoción es un elemento cultural muy fuerte dentro de las Islas hasta tal punto que la misma persona que se encuentra debajo de este personaje (el drag es un personaje, un desdoble junguiano al fin y al cabo) es también un ferviente seguidor de la religión cristiana. 

No se llega a entender cómo ocurre todo esto mientras nuestra sociedad está tan enferma que es capaz de aceptar a través de viñetas burlescas la justicia de chiste que tenemos, el nivel tan alto de corrupción, la gran cantidad de mujeres asesinadas y una guagua que insulta (sí, esto sí que insulta) a todas aquellas personas que poseen una condición sexual muy por fuera del canon social establecido. 

Podemos dejar de lado este debate y tomarlo como risa. Que vengan las viñetas graciosas. Pero no: A mí entender, lo que ocurrió este sábado fue un verdadero balonazo, un balonazo de oxígeno, una interpretación original y transgresora sobre un elemento cultural dentro de un contexto adecuado para ello. Una intepretación sin rayar la falta de respeto a sus feligreses, que, por cierto, es otra cosa muy diferente que nunca apareció en dicha actuación. 

Es hora, si me permiten una humilde recomendación, de oxigenarse y poco, y leer, bajo el prisma del Arte, un poco más a Baudelaire.

Saludos.
Pablo. 



La negación de San Pedro

Por cierto, ¿qué hace Dios de ese mar de anatemas
Que asciende día a día hasta sus serafines?
Como un déspota ahíto de viandas y de vinos,
Al dulce son de nuestras blasfemias se adormece.


Las quejas de los mártires y de los torturados
Son una sinfonía embriagante sin duda,
Ya que, pese a la sangre que cuesta su deleite,
¡Los cielos no parecen todavía saciados!


-¡Acuérdate, Jesús, de aquel Huerto de Olivos!
 Con suma sencillez oraste de rodillas
A quien allá en su cielo reía de los clavos
Que unos viles verdugos hincaban en tus carnes,


Cuando viste escupir en tu divinidad
 A la chusma del cuerpo de guardia y de cocina,
Y cuando tú sentiste penetrar las espinas
En tu cabeza donde habitaban los hombres,


Cuando aquel peso horrible de tu cuerpo quebrado
 Estiraba tus brazos tensados, y tu sangre
Y tu sudor corrían por tu pálida frente,
Cuando fuiste mostrado como blanco ante todos,


¿Recordabas los días tan brillantes y hermosos
En que a cumplir la eterna promesa tú viniste,
Cuando a lomos de mansa borrica recorrías
Los caminos sembrados de flores y ramos,


Cuando, henchido tu pecho de esperanza y valor,
 Azotabas con fuerza a viles mercaderes,

Cuando fuiste maestro? ¿No caló en tu costado
El arrepentimiento más hondo que la lanza?

-En cuanto a mí, es seguro que saldré satisfecho
De un mundo en que la acción no es hermana del sueño;

¡Ojalá mate a hierro y que a hierro perezca!
San Pedro renegó de Jesús… ¡hizo bien!
                                         (Charles Baudelaire, Las flores del mal, 1857)

domingo, 26 de febrero de 2017

Cerramos los ojos

Hola a todos; les pongo otro microrrelato que se leyó en la radio a través de NACE. 

Un abrazo. 


Cerramos los ojos

Que sí, que este es el árbol, que te lo digo yo. Aquí explotó el inicio de nuestro íntimo vagido. Ya lo sé; no es el típico que salen en las películas, de esos en que los jóvenes se besan mientras miran el horizonte. Pero, ¿qué quieres que te diga? Me ibas a decir adiós en esta calle sin nombre y con los coches transitando como si nada. Tuve que jugármela y me daba igual si era en este ficus o el de la acera del frente. Suerte que, por lo menos, al besarnos, cerramos los ojos y viajamos juntos.

(Pablo Alemán, 2017)  





domingo, 19 de febrero de 2017

Partida

Hola; les pongo un microrrelato que escribí para la propuesta de la Nueva Asociación Canaria de la Edición de escribir un texto de estas características con las palabras nota, gemelo y brillo. Por cierto, si se animan, están a tiempo para enviar el suyo y sea leído para la radio autonómica de Canarias antes de este viernes, 24 de febrero (nacelaedicion@gmail.com).

Saludos.
Pablo

Partida


Aquel avión partió sobre a las doce del día rumbo a no sé qué historia. Ahí estábamos los dos, una nota de abandono y un servidor, surcando la mirada a las dos grandes alas que, como gemelos, se sincronizaban en mi contra. En ese mismo instante, el brillo del sol rebotó por segundos en ambos alerones hacia mi rostro. "Quizás sea mejor tener los pies en la tierra", pensé. Tras secarme alguna lagrima para endulzar la tinta del papel, salí por la terminal de aquel aeropuerto como si escapase de una etapa turbulenta.



(Pablo Alemán, 2017)




viernes, 10 de febrero de 2017

Educación: La importancia de una buena directiva

Hola a todos; la entrada que voy a exponer en este blog no tiene nada que ver con lo literario, ya  que, en estos últimos meses, por lo que uno está viviendo en el centro educativo y por lo que va conociendo en otros, me gustaría compartir una reflexión sobre un tema en concreto que me ronda en la cabeza y que debo explayar por algún lado. 

Y es estas letras que se me escapan de mi cabeza proceden de los vientos de cambios que se avecinan en el instituto donde estoy impartiendo clases; vientos en la directiva que, después de unos buenos años al frente, sus miembros han dedicido que es hora de tomar un respiro. 

Yo, que llevo en este centro de Secundaria cerca de seis años y medio, el segundo dentro del ámbito público, me hace pensar en una máxima que, a medida que ha pasado el tiempo, la tengo más clara. Hablamos, obviamente, de la importancia de una buena gestión en un centro educativo y de cómo ello influye al resto de la comunidad. 

Aparte de asistir a una infinidad de encuentros, cursos y jornadas, es lógico pensar que  el/la docente es la que influye determinantemente dentro de la gestión del aula y que, en consecuencia, el conjunto de todos ellos/as, o sea, un buen claustro, hace que el centro avance y supere muchos de los escollos sociales y administrativos con los que nos encontramos (y nos ponen) en nuestra andaduda educativa. 

En este sentido, en los últimos años, gracias a la visualización de prácticas como las de César Bona,  Xuxo Ruiz Domínguez, Santiago Moll o las de miles de docentes vocacionales que mantienen su anonimato, hemos visto y leído verdaderas gestas de cómo reinventarse como profesor/maestro (profesora/maestra) dentro de entornos desfavorecedores o muy diferentes a lo que nos suelen venir en el manual. De la misma manera, algunas consejerías de educación e iniciativas privadas han permitido a través de diferentes medios todo un océano de dinámicas extraordinarias que se han fundamentado, no solo por teorías pedagógicas, sino por la rutina diaria de quien asiste todos los días al aula y siempre tiene una tiza en la mano. 

No se les quita razón. De hecho, si me permiten el inciso, sigo pensando que el docente (en general) está siendo el único agente educativo que está amortiguando los números rojos del fracaso escolar y es el que está cumpliendo con su trabajo con profesionalidad. Si no fuera así, ¿se imaginan que a todos los docentes nos dieran por regalar aprobados generales con tal de no enfrentarnos a informes justificativos por haber tanto alumno/a suspendido/a en clase?

No obstante, la reflexión que les indicaba se me impone, ¿y qué hay detrás de todas estas prácticas docentes? O dicho de otro modo: Para que haya una clase parcial o completamente innovadora o, por lo menos, bien gestionada, ¿no debe existir un apoyo "incondicional" desde arriba?

De nuevo la experiencia: En caso excepcionales, existen docentes que, mediante la reinveción (ay, San Miguel de Unamuno), han sabido sacar lo mejor de sí, tanto a ellos como a su alumnado. Sin embargo, es eso: Una excepción. Lo cierto es que muchos de los logros y de la implementación exitosa de proyectos, redes educativas y de metodologías innovadoras parten mayoritariamente de una buena gestión del centro educativo de turno. 

Dicho de otro modo, creo (y esta es la tesis de mi reflexión) que una buena gestión por parte de la directiva favorece el buen hacer dentro del centro, ya no solo de manera metodógica, sino también general. Y tanto es así que este factor lleva a ser más importante incluso que el entorno socioeducativo que rodea al centro. 

Entonces, ¿quiere decir que me estoy contradiciendo en relación con lo escrito más arriba? A mi modo de ver (y de vivir unos cuantos años dentro de la enseñanza en las aulas) existen dos momentos que se me antoja muy claros: El primero el trabajo del equipo directivo y, segundo, el del docente. 

No puede ser de otra forma. Nombrando mi experiencia (otra vez) dentro del centro, la implicación en el cumplimiento de las normas del centro, el saber escuchar las inquietudes del claustro y la rapidez en la ejecución de eventualidades de cualquier tipo han sido determinantes para que el Centro prosperase a lo largo de los años en cuanto a convivencia se refiere. Y, ojo, que cuando digo convivencia, me refiero a convivencia entre el alumnado, entre el profesorado y con las familias. 

Porque de esto va todo esto: de convivencia. Si bien es cierto que el conflicto de intereses y de inquietudes docentes siempre va a existir (inevitable y necesario), es preciso decir que la base de toda implementación exitosa (tradicional o innovadora) y de toda la lucha contra el absentismo escolar, parte de la directiva. 

A algunos le sonará a esto un tanto egoísta, pero es que solamente así el docente puede tener el segundo momento. El momento de creer que el Instituto está bien dirigido, bien gestionado. Una sensación de que el profesorado está totalmente apoyado. Y, cuando esto se produce, será totalmente normal que cada uno de nosotros, en la medida de lo posible, decida "echar raíces" (o arraigarse), que mejore su práctica y que ponga su hombro de diferente manera para que el Centro siga avanzando. No conozco a pocos compañeros que le han dedicado horas (no pagadas ni reconocidas por la Administración Pública) al Centro por esta misma razón. Porque el Instutito (y la directiva) funciona. Así, sin más. 

¿Y qué ocurre cuando se producen estos dos momentos? Evidentemente, que el alumnado florece. Se gestiona al alumnado. Se combate con calidad el fracaso escolar. Se eliminan o disminuyen notablemente todas las lacras (bullying, drogas, absentismo,...) desde el principio. Y si por una de estas el alumnado no se convierte en un buen estudiante, por lo menos saldrá siendo un buen ciudadano o alguien de provecho. 

En el caso contrario, ¿qué pasa cuando un centro está mal gestionado? Sin ninguna duda muchos docentes podrán responder a esta cuestión. Cuando aparece un equipo directivo autoritario, sordo ante las demandas del profesorado y pasota con la convivencia (general y total) del centro, éste se desgrana, se deshace y se transforma en una especie de polvorín a punto de estallar. 

El profesorado, en su segundo momento, se cainita. El buen ambiente de compañerismo que debe reinar para dar pie a gestiones eficientes pasar a ser una especie de jungla en la que solo quedan aquellos docentes que se encuentran mejor posicionados social y administrativamente. Se produce una fragmentación en todo en claustro en forma de tribus en las que no queda otra cosa que apoyarse los unos a los otros ante una ley del más fuerte que se respira soterradamente mientras se cumplen con los papeles instituciones por mera burocracia (si no se hace ya).

En la práctica docente, solamente los profesores/maestros excepcionales y mejores posicionados podrán implementar con eficacia sus clases, sean como sean. El resto de los docentes estarán abocados a crear una práctica de supervivencia basada en la escasez de recursos y de ideas: Muchos se aferrarán al libro de texto, no por vagancia ni por falta de vocación, sino porque este recurso se convierte en el único bote salvavidas que poseen para cumplir con una programación que una vez decidieron crear al principio de curso.

El/la docente se aferrará a sus clases y a su horario. Nada más. Será un trabajo de reglamento. No le dedicará tiempo a proyectos ni a redes educativas al menos que saquen rédito de ello (puntuación y dinero). Es más, muchos no verán la hora para que se termine el curso para poner los pies en polvorosa.

De hecho, estos centros están marcados por la intinerancia constante, independientemente de su localización geográfica, tanto si es en una isla "menor" como si es un lugar desfavorable o en el centro del mejor barrio residencial. Si el centro es una bomba a punto de estallar, el lugar será lo de menos para los docentes en estado de idefensión. Buscarán el modo de salir de allí o de disminuir su presencia en el centro de turno.

En cuanto al alumnado, hay que decir que es el agente educativo que se llevaría la peor parte. La falta de convivencia lleva al caos. Se produce de nuevo la ley del más fuerte. Las clases se hacen ingobernables y se producen diariamente momentos de tensión entre el alumnado y el profesorado que pueden ir en aumento. Y estoy de acuerdo con que haya cierta evaluación ante algunas actitudes dentro de la docencia, pero, de la misma manera que dicho esto, también expongo mi creencia firme en la diversidad del dicente y, sobre todo, del docente. Llega a ser indescriptible la sensación de soledad cuando estos hechos se producen y no existe una directiva que mínimamente escuche el llanto y la desesperación de un profesional que no puede implementar su clase y que solo se dedique a censurar públicamente sus fallos y su mala praxis.

Por si fuera poco, las aulas se convierten en ollas a presión que, no bien gestionadas ni apoyadas desde arriba, estallan a manera de lacras de todo tipo en las que los alumnos más indefensos son proclives a convertirse en víctimas potenciales y a realizar verdaderas locuras (todos hemos visto y leído la cantidad de casos de suicidios por bullying).

Es bastante, bastante, bastante importante la buena gestión de un centro educativo, sobre todo a su convivencia. Concluyo: Sí, el/la docente siempre tendrá un papel primordial en el proceso de enseñanza y aprendizaje. Su práctica determina también la convivencia en el aula. Pero esta se verá condicionada por el funcionamiento de cada Centro, un funcionamiento que tiene su primer momento en una directiva fuerte, firme y empática. Un profesor/maestro nunca invertirá su esfuerzo en lo que no le corresponde. O, por lo menos, no lo harán en vano.  


sábado, 4 de febrero de 2017

Viajes

Hola a todos; el trabajo y las obligaciones personales me tienen un poco alejado del blog. Mis disculpas si no me paso por sus blogs. Lo intentaré esta semana que entra. 

Mientras, pongo algunas composiciones que he realizado para desfogarme un poco, empezando por este del año pasado, que lo pongo, entre otras cosas, porque se acerca la festividad del almendro en flor, en Tejeda, el mejor destino rural de Europa, según el buscador "toprural".

Un saludo y un abrazo. 
Pablo. 


Viajes

No te asombres. Suele pasar que, en los lugares más inesperados, nuestros sentidos nos transportan inesperadamente hacia lugares recónditos; y es que me acuerdo de aquel almendro en flor jugando a paisajarte con el color de sus flores el rojo de tus labios. Por eso fue inevitable ese beso robado. Tú lo sabes; lo sabes tan bien como este beso que te acabo de sacar con este olor a esencia de almendra con que me envuelven tus cabellos al abrazarme. 

(Pablo Alemán, 2016)