domingo 5 de diciembre de 2010

La liada de los controladores

Hola; el viernes por la tarde-noche estaba volviendo a mi casa tras estar todo el día con temas de papeleos acompañado con mi novia. Mientras volvía, puse la radio y escuché una noticia que, tras salir de la boca de Julia Otero, me hirvió la sangre: los controladores de todo el país habían faltado al alegar indisposición médica, dejando el espacio aéreo español completamente colapsado. En pocas horas, se empezaron a conglomerar miles y miles de personas en todos los aeropuertos.

Inmediatamente, el Gobierno empezó a usar medidas tan impropias de dirigentes socialistas que me hizo percatar de la gravedad de la situación. El Ministro de Fomento, José Blanco, salió al paso para avisar a los controladores de que estaban usando un chantaje poniendo como rehenes a todos los españoles para reivindicar sus derechos, y que, por ello, sería acusados de sedición. De esta manera, se redactó un superrápido decreto por el que se militarizaba las torres de control y parte del aeropuerto. Para sancionar tal cosa, el Rey, desde Hispanoamérica, tuvo que firmar la orden vía fax. Zapatero desaparecido.

A las pocas horas, el Vicepresidente Primero, Pérez Rubalcaba, declaraba la militarización y éstos iban ocupando las zonas poco a poco. Sin embargo, el espacio aéreo continuaba cerrado, y tenía que ser así hasta el día siguiente. En medio de la noche, los sindicatos de los controladores fueron al ministerio a negociar, pero fueron echados alegando que no se podía negociar ante tales hechos. Y Zapatero desaparecido todavía.

El sábado empezó lo que podría llamar una segunda fase en el que el Vicepresidente del Gobierno decretaba el estado de alerta, una especie de excepción que da más poder al Gobierno. Esto se vio en el uso del ejército para hacer que los controladores, concentrados en un hotel, volvieran al trabajo. Y, ¿quién estaba desaparecido todavía? Sí, ese mismo.

Por las declaraciones de varios controladores, los militares los sacaron incluso con punta de pistola, aunque también les avisaron que, ante el control de los militares, el no ir a trabajar sería tipificado como delito de sedición y, por lo tanto, se les embargarían todos los bienes y, además, les tocaría de ocho a doce años de cárcel. Los controladres fueron volviendo a su trabajo y los aeropuertos se fueron recuperando.

Durante ese día, los medios entrevistaban a los afectados. Miles de historias. Personas que se iban de puente, inmigrantes que volvían para ver a sus seres queridos, enfermos que necesitaban viajar, etc. También salieron imágenes de ese hotel donde estaban los controladores y de pasajeros increpándolos e insultándolos. Eso sí, me quedo con lo que dijo una controladora en alto tras entrar en un ascensor: "Hijos de puta, todos los periodistas".

Hoy, domingo, con las secuelas de esta "rebelión" y esperando las explicaciones de Zapatero en el Congreso (el lunes), estamos viviendo y saboreando esos momentos a través del debate.

Antes de expresar lo que pienso al respecto, he de decir que nunca, nunca y nunca en mi vida vi a todos los medios de comunicación bajo una misma opinión. Absolutamente todos. Los partidos políticos también, aunque con ciertos matices de cara a echarse de cara las culpas de esto. Pero la idea de que los controladores realizaron un chantaje para reivindicar unos derechos vulnerados por el Gobierno durante unos pocos años fue unánime. En pocas palabras, que han conseguido que aproximadamente un 85% del total de la población española tengan una opinión concreta sobre la actuación de los controladores.

Yo, ante esto, no voy a ser menos. Por lo que he leído en los blogs de controladores, éstos tienen sus derechos completamente diezmados. Están obligados a trabajar sí o sí y que el Gobierno se está saltando a la torera todos los convenios firmados con los sindicatos de controladores. Eso por no hablar de que no se convocan oposiciones para controladores y así crear un horario más holgado para éstos.

No obstante, con todas estas injusticias por delante, hay mil maneras de manifestarse sin que haya daño ni se ponga a nadie de por medio. Y nadie que no tiene que ver con esa batalla. No se trata de usar todo su poder de influencia para que se entere toda España de lo que son capaces de hacer, su capacidad de destrucción (que es lo que han hecho en verdad). Se trata de que toda España sepan que son importantes a través de la información y de una huelga, tal y como está legislado. Seguramente hubieran despertado más conciencias.

Y no quiero que se me tache como un tipo sin sensibilidad. En mi papel como docente, otro funcionario "de mierda más", tengo que decir que nosotros tampoco lo estamos pasando bien, nada bien. Nos han reducido el sueldo, estamos ante recortes apabullantes, falta de autoridad y muchas injusticias que pueden leer si le dan a la etiqueta "educación" en este blog.

Eso sí, lo que no se me pasaría por la cabeza es faltar a clase un día determinado, a comienzos del curso escolar, alegando baja médica por que la Consejería nos privan de derechos. En primer lugar, por que la Consejería nos echaría a la calle sin pensarlo dos veces. Sería un gustazo para ellos. Segundo, por que todos los padres y el resto de la sociedad se nos echarían encima. Y, tercero, porque no me parece nada ético dejar a un niño sin clases, contraviniendo además la Constitución Española y el Código Civil entre otras leyes. Y esto lo digo sabiendo que están estudiando y planean la privatización, que no militarización, de la Educación y la Sanidad en un futuro no muy lejano.

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