La Junta apoya al profesor denunciado por la familia musulmana por hablar de jamón en clase
Un menor musulmán denuncia a su profesor por hablar en clase de Geografía de jamones
Una familia musulmana denuncia a un profesor tras una discusión por hablar de un jamón
Las llamadas por parte de los radiooyentes al programa de Carlos Herrera no se hicieron de esperar y hubo de todo: desde personas que ya denunciaban cierta intolerancia por parte de un tipo de inmigración hasta aquellos que exigían al Gobierno central una defensa del Cristianismo como si esto fuera una cruzada de los de la Edad Media o en la misma Reconquista.
Siendo disparates algunas razones y otras con mayor fundamento, lo cierto es que me viene a la mente ciertos temas sociales que, invitablemente, se vuelcan en la educación.
Lo primero es el grado de intolerancia que tienen muchos musulmanes hacia nuestra cultura desde que llegan a España. Aunque se les respeta su religión, pues no se les impone ninguna otra (como se puede ver con el tema del velo), crean una especie de imposición en todo lo que le rodean. No se les puede nombrar nada, su religión es la única verdadera y no hay vuelta de hoja. Eso sí, si vamos a sus países hay que respetarlo todo, como si fuéramos musulmanes.
Lo segundo es la situación que se está viviendo en los centros educativos caracterizados por la entrada de este tipo de inmigración. Los profesores están siempre luchando contra los tratos vejatorios que realizan los chicos a las chicas, las docentes no son respetadas por el hecho de ser mujeres y, ya por último, los padres musulmanes también les falta el respeto y dicen sin fundamento alguno que se sienten discriminados.
Sinceramente, yo también quiero meter el factor de la cultura o la ignorancia. Es como lo que ocurre con los ignorantes de aquí, que se adhieren a una religión, a un estilo músical y a lo que ponen los medios de comunicación sin tener sentido crítico ni mucho menos sentido común. Y si a esto le añadimos el hecho de que el Islam es una religión que todavía no ha salido de la Edad Media por su trato hacia la mujer, tenemos la mezcla perfecta.
Por eso, creo que la sociedad, aunque también los gobiernos, deben defender la libertad de expresión y de cultura de forma democrática y que todo extranjero que quiera imponer sus tradiciones, que se equivoca enteramente de proceder y que, en caso de persistir, no tiene cabida aquí.
En definitiva, no se pide comprender, pero sí respetar.
Un saludo. Pablo.
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