Hola; después de leer un artículo en un periódico de tirada regional, y ahora que está terminando el curso escolar, me decidí a pasar por aquí y escribir una entrada. Pensaba que llevaba sólo unos pocos meses desde que publiqué la última, pero, desde que observé la fecha, me asombré. No poco ha llovido desde entonces, e incluso puedo decir que, ahora que escribo estas líneas, siento que he perdido un poco de destreza y de soltura en la composición del texto.
Como el artículo tiene que ver con la educación, no estaría mal contarles que, a una semama de que acaben las clases, he tenido un curso un tanto estresado. No por las clases mismas, ya que uno se ha adaptado a la dinámica de las clases a excepción de esas guardias condicionadas por el plan de sustituciones cortas. Más bien ha sido por los cursos de formación del profesorado, y que han sido interesantes y, sobre todo, aplicables. No cursé otros que se amoldaban más a lo que quería, pero esperaré al próximo curso escolar para enrolarme de nuevo.
Aparte, este curso es el final de una etapa de dos años en mi primer centro educativo. He de confesar que, pese a las dificultades propiciadas por la inexperiencia y por motivos relacionados con el fracaso escolar, ha sido dos años muy buenos en cuanto a nivel de compañerismo con los demás colegas de profesión y en el acercamiento de los alumnos y el trato con ellos. Eso no quita que sienta incertidumbre de cara al próximo destino escolar que me espera el próximo curso, con unas inquietudes y necesidades diferentes del ámbito socioeducativo que he estado viviendo. Pero eso es otra historia.
Sobre el artículo, lo cierto es que es la principal motivación por la que me he pasado por aquí. Y es que los de la OCDE mandó dos delegados a Canarias para ver cómo está la educación. Tras echar una visita a once centros educativos, estuvieron hablando con el Presidente del Gobierno Canario en funciones y sacaron en común tres cosas:
1. La educación es muy importante.
2. No es suficientemente buena.
3. Es urgente un cambio serio para mejorarla.
Aparte de eso, los dos delegados dijeron las siguientes palabras:
"El fracaso escolar no es responsabilidad del alumnos, sino de los profesores y de las escuelas"
Si esto es verdad, si estas son las consideraciones alcanzadas por estos dos delegados, puedo sacar las siguientes conclusiones.
1. No tienen ni relajolera idea de educación ni mucho menos de pedagogía básica.
2. Pueden que sean dos casuales que aprovecharon la visita con todos los gastos pagados para echarse una vacaciones cortas.
3. Es posible que las palabras puedan estar tergiversadas por el Gobierno Canario, pues es posible que CC vuelva y coja la Consejería de Educación de nuevo.
Durante estos tres años mis ideas sobre la educación se han ido consolidándose y he visto que la educación debe ser necesariamente compartida, es decir, no se puede usar los centros educativos como un cajón en el que meter a todos los alumnos en el centro de cualquier manera, con ratios abusivas y con pocos medios para aplicar cualquier teoría pedagógica, se debe crear leyes para que los padres se impliquen verdaderamente en la educación de los hijos (para eso no hace falta saber lengua y matemáticas); que los políticos deben asumir el fracaso escolar para poder exigir un nivel decente para garantizar las destrezas en los alumnos, y que estos deben propiciar una convivencia óptima entre todos los que participan en la educación.
Este año tuve la experiencia de estar en un aula en la que un niño no hacía tareas, no compraba los libros de lectura que se pidieron al principio de curso, suspendía casi todas las materias, pero que obtuvo como castigo un ordenador portátil en Navidad. Y no es el único ni aislado ejemplo que puedo exponer.
Aparte, y referente a la manera de evaluar por parte de la OCDE, el informe PISA y las pruebas de diagnóstico son una merienda de negros, con perdón por la expresión despectiva. Y es que estas pruebas sólo evalúan una parte y un tipo de contenidos concretos, pero no todos. Por decirlo de una manera, es como si nos quedáramos con una parte de una canción y sólo evaluamos una melodía sin saber ni siquiera el resto. En pocas palabras, a los alumnos dicen que no saben lo que es un pepino cuando han estudiado tomates y cebollas a fondo y un poco de lo otro.
Así es, para aquellos que me leen, cómo se los ingenian los de arriba. Sin saber de educación, de cómo está el patio, nos gobierna bajo una realidad diferente a la que vivimos en las aulas.
¿Qué nos tocará ahora?
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